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Siempre se ha dicho que no puede existir la luz sin la oscuridad, el bien sin el mal, y Dios sin el Diablo. Son como las dos caras de una misma moneda, y ambos son inherentes entre sí. No es que tengamos que definir al mundo de una manera maniqueista entre lo bueno y lo malo, lo negro y lo blanco. Existen muchísimos tonos de grises en medio, porque ni el bien ni el malo son estados absolutos, y  mucho  menos objetivos. Lo que hace una persona puede estar bien para sí misma, peor mal para otras. La religión es una de esas cosas que algunos ven como imprescindible, y otros como una pérdida de tiempo y dinero. Desde luego, el ejemplo dado en siglos anteriores nos hace dudar de los grandes alegatos religiosos. Pero todavía hay mucha gente que tiene fe y cree en aquello que no se puede ver, pero sí sentir.

El caso es que no solo se trata de creer en Dios como ser todopoderoso y creador de todo, llamesé Alá, Buda o Yahve. Se trata de buscar esa vertiente religiosa en la que nos sintamos más cómodos, aquella con la que conectemos. Y aunque cueste creerlo, muchos lo hacen con el satanismo, una corriente que se opone de manera frontal a la religión católica y cristiana, aludiendo a que el malo de la historia es precisamente Dios, y no el Diablo, como siempre se nos ha contado. El satanismo es una vertiente ideológica y religiosa que se está expandiendo por todo el mundo, con multitud de diferentes versiones, desde las más suaves hasta las más extremas y peligrosas. Esas son las conocidas sectas satánicas.

Filosofía de estas sectas

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Nosotros no vamos a hablar tanto de satanismo en general como de las sectas satánicas que practican esta vertiente religiosa en particular. La filosofía que siguen es sobre todo contraria al catolicismo, aludiendo a la hipocresía de sus representantes en la tierra, y también a la necedad de algunos de sus preceptos. El hombre, dicen, es un animal errático, que tiene fallos, que tiene deseos e impulsos, necesidades que debe saciar, sin que eso sea pecado. El satanismo es una filosofía que aboga por enfrentarnos contra nuestros enemigos, en lugar de poner la otra mejilla. Por apostarlo todo a esta vida, porque no sabemos qué habrá en la siguiente. Por adorar, por supuesto, la imagen de Satanás, ya sea como ser real y todopoderoso, o como simple representación de la rebeldía del ser humano frente a su creador.

Prácticas y rituales

Los rituales de las sectas satánicas están muy influenciados por los rituales religiosos cristianos, solo que dados la vuelta. Todo se invierte, para ser justo lo contrario de lo que los cristianos suelen hacer. Todo se vuelve mucho más oscuro y tenebroso, y la comunión, por ejemplo, se toma de otra forma. Las conocidas como misas negras suelen ser los rituales más comunes dentro de estas sectas, que utilizan toda la imaginería habitual, desde velas a pentagramas invertidos, pasando por la mítica imagen del Baphomet, el macho cabrío, para ensalzar sus ritos de comunión con el Diablo. En ocasiones también se pueden dar sacrificios, normalmente animales, aunque muchos expertos apuntan a que todavía a día de hoy se dan sacrificios humanos en este tipo de sectas, a un nivel, eso sí, mucho más desconocido.

¿Cómo atraen a nuevos integrantes?

Es una de las cosas que más llaman la atención, porque así, de entrada, a nadie se le ocurriría entrar en una de estas sectas satánicas, por supuesto. Sin embargo, la manera en la que estos grupos atraen a la gente suele ser atractiva, a través de numerosos cursos, por ejemplo, o incluso de festivales de música, de lecturas diferentes, etc… Siempre buscan a personas que no estén a gusto con sus vidas, que se lo planteen todo, que quieran dar un cambio a lo que están viviendo, personas que tal vez estén en un ambiente religioso agobiante y quieran salir de ahí, solo para entrar en otro igualmente peligroso. Los jóvenes y los adultos solos y solteros suelen ser sus principales víctimas, porque son más fáciles de manipular a la hora de convencerles para entrar en el grupo. No se busca solo su deseo de compartir la filosofía satánica, sino también su dinero y sus bienes, algo que también ocurre en casi todas las sectas.

Ejemplos de sectas satánicas

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Como ya explicábamos al principio, catalogar algo como bueno o malo de manera definitiva suele ser complicado, y de la misma forma, muchos no se ponen de acuerdo para explicar lo que es una secta, y que la diferente de un culto normal y corriente, al fin y al cabo. Normalmente, la sectas suelen apartar a esa persona a la que reclutan de todo su mundo, para aislarla y poder manipularla de esa forma mucho más fácilmente. Suelen requerir esfuerzos económicos y de todo tipo a sus miembros, y estar lideradas por una sola persona, habitualmente un hombre, que aprovecha su puesto para obtener beneficios económicos e incluso sexuales de sus adeptos. Así existen muchas sectas satánicas que han sido consideradas como tal en las últimas décadas, como la propia Iglesia de Satán, fundada por Anton La Vey y convertida más en un circo que en un verdadero culto.

El Templo de Set, que se ha expandido por muchos países en los últimos años, suele ser más temida porque sus adeptos se lo toman mucho más en serio, además de adscribirse dentro del satanismo teísta, es decir, el que de verdad cree en Satán como un ente real y con poderes. En la mayoría de ocasiones, sin embargo, el satanismo se soterra de manera que pocas veces podemos encontrar a una gran secta que actúe en un lugar concreto, más allá de esos grupúsculos de pocas personas que se reúnen, de manera secreta, para llevar a cabo sus rituales. El satanismo es de hecho considerado una religión oficial en algunos países, a la altura del cristianismo en cuanto a dogmas y creencias, aunque evidentemente, están en polos opuestos.